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Desde que Cristo vino, tenemos la ESTRELLA DE BELÉN

Desde que Cristo vino, siempre existe y existirá la…
ESTRELLA DE BELÉN .

La unificante influencia del Cristo ha sido simbolizada en la hermosa leyenda de la adoración de los tres magos o "sabios del Oriente", tan hermosamente descriptos por el general Lew Wallace en su encantador relato "Ben Hur".

Los tres sabios -Gaspar, Melchor y Baltasar -son los representantes de las razas blanca, amarilla y negra y simbolizan al pueblo de Europa, Asia y África, siendo guiados por la Estrella del Salvador del Mundo, ante Quien "toda rodilla se doblaría" y a Quien "toda lengua lo alabaría"; Aquel que uniría a todas las naciones bajo la bandera de la Paz y de la buena voluntad; Aquel que impulsaría a los hombres a "convertir sus lanzas en arados y sus espadas en hoces".

Se dice que la Estrella de Belén apareció al nacer Jesús y guió a los tres sabios hacia el Salvador.

Muchas especulaciones se hacen sobre la naturaleza de esta estrella. La mayoría de los hombres de ciencia materialista la han declarado un mito, en tanto que otros han dicho que si fuera algo más que un mito, solo sería una simple coincidencia": dos soles muertos que al chocar hubieran producido una conflagración.

No obstante, todo místico conoce la "Estrella" -si, y la "Cruz" también -no solamente como símbolos relacionados con la vida de Jesús y de Cristo, sino en sus experiencias personales. San Pablo dijo: "Hasta que Cristo nazca en vosotros..."; y el místico Angelus Silesius, escribe:
Though Christ a thousand times in Bethlehem be born And not within thyself, thy soul will be forlorn.
The Cross on Golgotha thou lookest to un vain Unless within thyself it be set up again.

(Traducción: Aunque Cristo naciere mil veces en Belén, si no nace en ti mismo, tu alma será perdida. Mirarás en vano la cruz del Gólgota hasta que se levante en ti mismo.)

Richard Wagner muestra su conocimiento intuitivo de artista cuando a la pregunta de Parsifal: "¿Quién es el Grial?", contesta Gurnemanz:
That tell we not; But if thou hast by Him been bidden, From thee the truth will not stay hidden.
...The land to Him no path leads through, And search but severs from Him wider When He Himself is not the Guider.

(Traducción: Eso no lo decimos; pero si tú has sido invitado por Él, la verdad no quedará oculta para ti. Ningún sendero conduce por lacampiña a Él, y la búsqueda sólo te aparta de Él a mayor distanciaaún, si Él mismo no es el Guía. Nota del traductor: Téngase en cuenta que aquí se está hablando con referencia al hemisferio boreal. En el hemisferio austral quedan invertidos esos términos).

Bajo la "antigua dispensación" el Sendero de la Iniciación no estaba abierto. Era únicamente para los pocos elegidos. Algunos podían buscar el sendero, pero únicamente los que eran guiados al Templo por los Hierofantes podían encontrar la entrada. Antes del advenimiento de Cristo no había invitación alguna parecida a la actual de que "Todo el que quiera puede venir".

En el momento en el que la sangre fluyó en el Gólgota, "el velo del Templo se rasgó" (por razones que se explicaran ahora), y desde entonces, cualquiera que busque su admisión la encontrará.

En los Templos del Misterio los hierofantes enseñaban a sus discípulos que en el Sol hay una fuerza espiritual, así como también una fuerza física. Esta última fuerza de los rayos solares es el principio fecundante de la Naturaleza. Produce el crecimiento de las plantas y, por lo tanto, sostiene y sustenta a los reinos animal y humano. Es la energía constructora, que es el manantial de toda la fuerza física.

Esta energía solar, física, alcanza su más elevada expresión a mediados del verano, cuando los días son más largos y más cortas las noches, porque los rayos solares caen entonces directamente sobre el hemisferio boreal. En ese tiempo las fuerzas espirituales son las más inactivas.

Por otro lado, en diciembre , durante las largas noches de invierno, la fuerza física solar estará adormecida y las fuerzas espirituales alcanzan su grado máximo de intensidad.

La Noche entre el 24 y el 25 de diciembre es la Noche Santa por excelencia de todo el año. El signo zodiacal de la inmaculada Virgen celestial está sobre el horizonte oriental hacia la medianoche, y el Sol del año nuevo entonces comienza su jornada desde el punto más austral, hacia el hemisferio norte, para salvar a esa parte de la humanidad (físicamente) de la oscuridad y del hambre que resultarían inevitablemente si permaneciera permanentemente al sur del ecuador.

Para los pueblos del hemisferio norte, donde nacieron todas las religiones actuales, el Sol está directamente bajo la Tierra, y las influencias espirituales son fortísimas, en el norte, en la medianoche del 24 de diciembre.

Siendo ese el caso, es indudable que entonces sería facilísimo para los que desearan dar un paso hacia la Iniciación el ponerse esta noche en contacto consciente con el Sol espiritual por vez primera.

Por lo tanto, los discípulos que estaban preparados para la Iniciación eran llevados de la mano por los Hierofantes de los Misterios, y por medio de ceremonias que se realizaban en el Templo, se les elevaba a un estado de exaltación en el cual trascendía toda condición física.

Para su visión espiritual, la Tierra se hacía transparente y ellos veían el Sol de medianoche: la "¡Estrella!" Sin embargo, no era el Sol físico el que veían con sus ojos espirituales, sino el Espíritu del Sol -el Cristo-, su Salvador Espiritual así como el Sol físico era su Salvador Físico.

Esa es la Estrella que brilló en esa Santa Noche y la que aún brilla para el místico, en la obscuridad de la noche. Cuando el ruido y la confusión de la actividad física se aquietan, entonces él entra en su encierro y busca el sendero que conduce al Reino de la Paz.



La Brillante Estrella está siempre allí para guiarlo, y su alma escucha la canción profética: "Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad".




(Tomado de Concepto Rx. del Cosmos,
por Max Heindel)




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